lunes, 17 de noviembre de 2008


San Sebastián. País Vasco. España. Europa. El mundo... He elegido una fotografía de mi querida Donosti como símbolo de tantas y tantas cosas bellas que hay en Euskal Herria, y que durante años han estado ensombrecidas por la tristeza del terrorismo. Hoy nos desayunábamos con la detención en Francia del jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, un fuerte golpe para la banda terrorista, muy debilitada, pero que todavía se resiste a dejar las armas para siempre. La lucha de ETA, que en otros tiempos buscaba no sólo una bandera, sino también el derecho a la libertad, hace tiempo que dejó de tener sentido. El País Vasco a día de hoy es precisamente eso, un país, que aunque esté dentro de otro, goza de plenos derechos y garantías, un idioma propio que cualquiera puede aprender y hablar, y una economía fuerte y desarrollada. ¿Qué importancia tienen las banderas cuando se vive en libertad? Ninguna. Por eso, la sombra del terrorismo debe desaparecer cuanto antes, para que por fin, lugares como San Sebastián puedan lucir en todo su esplendor, sin recelos de ningún tipo por parte de nadie. Los nacionalismos, sean cuales sean, nunca deben estar por encima de las personas. Respeto y convivencia, ésas son las mejores banderas...

1 comentario:

jorge dijo...

Grande Acosta, has definido lo que pienso con una fácilidad pasmosa, estoy totalmente de acuerdo contigo, las personas estamos por encima de todos los nacionalismos, y es cierto el país vasco es un ligar precioso, una lástima ke esa belleza se haya visto ensombrecida por actos terroristas, ojalá que brille en todo su explendor que es mucho, y brille sobre todo la paz.