
Son tiempos difíciles para todos, y para algunos más que para otros. Que se lo digan a los ganaderos de la montaña leonesa, que cada vez tienen más complicado poder mantener sus explotaciones. El último ejemplo lo encontramos en la comarca de Omaña, en la que desde hace varios días, ninguna empresa pasa a recoger la leche producida, que acaba tirada por una sucia alcantarilla. Estamos en un mundo cruel, de locos, y ya parece que no hay sitio ni siquiera para las profesiones más tradicionales, aquéllas, no nos olvidemos, que nos dan de comer... Y mientras, los gobiernos se mantienen impasibles, preocupándose por la llamada "alta política", e inyectando liquidez a los bancos, mientras la amenaza de la despoblación vuelve a planear sobre muchos pueblos, de León y de otras provincias. Un motivo más para echarse a la calle...

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