lunes, 29 de diciembre de 2008


La victoria perfecta. La victoria soñada. Es lo que ha conseguido el Ademar alzándose con el triunfo en la Copa Asobal, ante los equipos más ricos del balonmano español. Y digo ricos, porque lo de la grandeza es otra historia... La leyenda de un club no se mide en términos económicos, sino en victorias que llegan de la mano del orgullo y la casta. Después de eliminar al Portland San Antonio, en contra del pronóstico de muchos, tocaba jugar la final contra el anfitrión del torneo, el todopoderoso Barcelona, que todo lo quiere, y que todo lo compra... Parecía que el Ademar iba a ser el convidado de piedra en la fiesta azulgrana, testigo mudo de una victoria que hasta el locutor televisivo, sin ningún pudor, daba por hecha de antemano. Craso error. Se olvidaron del corazón de un equipo que lleva años luchando, y ganando, en condiciones económicas desiguales. Un club, el leonés, que ha vuelto a demostrar que es uno de los grandes por derecho propio, mal que le pese a algunos. Se dice que el técnico Manuel Cadenas y el extremo Juanín García, históricos del Ademar, se marcharon a Barcelona para ganar títulos y dinero. Lo segundo lo están consiguiendo, pero la lección ademarista, tardarán en olvidarla...

1 comentario:

bambam dijo...

Felicidades. Pero, "que todo lo compra"? te has pasado tres pueblos!
Un abrazo!